El esternón y los cartílagos que lo unen a las costillas pueden crecer hacia dentro o hacia fuera. Lo primero es el pectus excavatum, el pecho hundido; lo segundo, el pectus carinatum o pecho de paloma. Son las dos deformidades más frecuentes de la pared del tórax y, aunque parezcan la misma cosa al revés, se tratan de manera distinta.
Las dos se marcan en la adolescencia
Suelen notarse en la infancia y acentuarse con el estirón, porque los cartílagos crecen más rápido que el resto de la caja torácica. Por eso una deformidad leve a los diez años puede ser evidente a los catorce, y por eso el momento en que se consulta cambia las opciones disponibles.
Pecho hundido: lo que se mide
En el pectus excavatum la pregunta es cuánto espacio le quita el esternón al corazón y a los pulmones. Eso se responde con datos:
- Una tomografía, de la que sale el índice de Haller, la medida de profundidad que permite comparar.
- Un ecocardiograma, porque el esternón hundido puede desplazar o comprimir el corazón.
- Pruebas de función respiratoria.
Muchas personas no tienen otra molestia que cómo se ve, y ese motivo es legítimo: condiciona la ropa, el deporte y la vida social en una etapa en la que eso pesa. Otras refieren cansancio al esfuerzo, palpitaciones o dolor en el pecho. Con los estudios, los síntomas y la edad se decide entre observar, probar un dispositivo de succión en casos seleccionados, u operar.
Si se opera, la técnica mínimamente invasiva más usada es la de Nuss: por dos incisiones laterales, con control por videotoracoscopia, se coloca bajo el esternón una barra curva que lo empuja hacia fuera y que se retira años después en una cirugía más breve. El dolor de los primeros días es real, y el plan de analgesia se explica antes de entrar a sala, no después.
Pecho sobresalido: lo que manda es la flexibilidad
En el pectus carinatum, la primera pregunta no es cuánto sobresale sino cuánto cede. Mientras la pared del tórax siga siendo flexible, la corrección puede intentarse desde fuera con un corsé de compresión dinámica, que se usa muchas horas al día durante meses.
Funciona con constancia, y esa es toda la conversación: un corsé bien indicado y mal usado no rinde. Cuando la pared ya es rígida —lo habitual al terminar el crecimiento— la corrección pasa a ser quirúrgica, con técnicas mínimamente invasivas o abiertas según la forma del caso.
A diferencia del pecho hundido, el carinatum rara vez compromete el corazón o el pulmón. Aun así se evalúa, porque puede asociarse a otras condiciones.
Qué no decide una foto
Ninguna de las dos se indica por el aspecto, ni se descarta por él. Se indica con imágenes, con función respiratoria, con evaluación del corazón y con lo que la persona refiere en su vida diaria.
Y se indica en una consulta, que es donde se pueden mirar los estudios y conversar qué se espera del resultado. Cualquier procedimiento requiere evaluación médica previa.
Cuándo conviene consultar
Si la deformidad se está marcando durante el crecimiento, conviene evaluarla mientras la pared todavía es flexible: es cuando hay más opciones sobre la mesa. En adultos también se evalúa, pero el abanico es más estrecho.
Dr. Mardonio Euscátigue
Cirugía de Tórax y Cardiovascular · CMP 056542 · RNE 032483
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