«Me duelen las piernas» es de los motivos de consulta más frecuentes y de los menos específicos. Detrás puede haber un problema de las venas, uno de las arterias, los dos a la vez, o algo que no es circulatorio en absoluto. La distinción no es un detalle académico: los tratamientos van en direcciones opuestas.
Las venas: la sangre que vuelve
El sistema venoso lleva la sangre de regreso al corazón, contra la gravedad, empujada por el músculo de la pantorrilla y ordenada por válvulas. Cuando esas válvulas fallan, parte de la sangre se queda.
Eso se nota así:
- Pesadez que aumenta a lo largo del día y es peor al estar mucho rato de pie o sentado.
- Mejora al elevar las piernas y después de dormir.
- Hinchazón del tobillo al final de la tarde, calambres nocturnos, picazón.
- Con el tiempo, várices visibles, manchas oscuras en el tobillo y, en el grado avanzado, la úlcera venosa.
Las arterias: la sangre que va
El sistema arterial lleva la sangre hacia la pierna. Cuando una arteria se estrecha, el músculo recibe menos de lo que pide al trabajar.
Eso se nota casi al revés:
- Dolor al caminar, que obliga a detenerse y cede con el reposo —la claudicación intermitente—, y que suele aparecer a una distancia parecida cada vez.
- En grados avanzados, dolor en reposo, sobre todo de noche, que alivia al bajar la pierna de la cama.
- Pie frío, pálido o morado, uñas y piel que cambian, heridas que no cierran.
Fíjate en el detalle de elevar la pierna: al problema venoso lo alivia y al arterial lo empeora. Es una de las preguntas más útiles de la consulta.
Por qué importa acertar
Porque el tratamiento de base de la enfermedad venosa es la compresión elástica, y esa misma compresión, en una pierna con mala irrigación arterial, puede hacer daño: aprieta un territorio que ya recibe poca sangre.
Es la razón por la que en este consultorio la ecografía Doppler venosa y la arterial son dos estudios distintos, con indicaciones distintas, y no un único «Doppler de piernas».
Y se pueden tener las dos
Con frecuencia, además. Sobre todo con antecedente de tabaquismo o diabetes. Que unas várices sean visibles no descarta que además haya enfermedad arterial, y esa combinación cambia el orden de lo que se trata primero.
Qué estudio para qué
- Eco-Doppler venoso: dice qué vena tiene reflujo, en qué punto y con qué severidad. Es el que convierte una consulta por várices en una indicación.
- Eco-Doppler arterial e índice tobillo-brazo: dicen si la sangre llega bien al pie.
Ninguno de los dos duele, ninguno usa contraste y los dos se hacen en consulta.
Cuándo no es para agendar
Hay tres situaciones que no admiten esperar:
- Una pierna que se hinchó de golpe y está dolorosa, caliente o enrojecida, sobre todo si además falta el aire: hay que descartar una trombosis.
- Un pie frío, pálido o morado con dolor intenso o pérdida de sensibilidad.
- Una herida en el pie que no cierra, o una várice que sangra y no se detiene.
En cualquiera de las tres, emergencia el mismo día.
Qué llevar a la consulta
Desde cuándo te ocurre, qué lo empeora y qué lo alivia —caminar, parar, elevar la pierna—, tus antecedentes (tabaco, diabetes, presión, colesterol), la lista de tus medicamentos y los estudios previos que tengas, aunque sean antiguos.
La evaluación médica es la que define qué corresponde en tu caso: ningún procedimiento se indica desde un artículo.
Dr. Mardonio Euscátigue
Cirugía de Tórax y Cardiovascular · CMP 056542 · RNE 032483
Agendar una consulta