Sí, en los dos sentidos. Y esa es exactamente la razón por la que conviene pensarla bien.
El efecto sobre la zona tratada
Es duradero. La cirugía actúa sobre el nervio que da la orden, no sobre la glándula que suda, y por eso su resultado no se agota con el tiempo como el de la toxina botulínica.
Existen recurrencias, pero son la excepción.
Lo que también es permanente
La sudoración compensatoria. La mayoría de operados empieza a sudar más en zonas que antes no sudaban —espalda, pecho, abdomen— y eso tampoco se deshace.
En la mayoría es leve. En una minoría es intensa y molesta lo suficiente como para arrepentirse de la operación.
Por qué no se puede revertir
Revertir una simpatectomía no es un procedimiento resuelto. Se han descrito intentos de reconstrucción del nervio con resultados irregulares, y ninguno permite prometer que las cosas vuelvan a estar como estaban.
Es la diferencia de fondo con los tratamientos médicos: la iontoforesis y la toxina se abandonan y el cuerpo vuelve a su estado previo. Esto no.
Qué hacer con esta información
No es un motivo para descartar la cirugía. Es un motivo para llegar a ella habiendo probado lo demás, con la indicación confirmada y con la conversación sobre la compensatoria ya tenida.
¿Tu caso es distinto?
Esta respuesta es general. Lo que corresponde en tu caso se define en consulta, después de revisar tu historia clínica.
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