Varios meses, y luego hay que repetir. Es un tratamiento de mantenimiento: funciona bien mientras se sostiene.
Cómo funciona
Se inyecta en la piel de la zona afectada y bloquea la señal nerviosa que llega a las glándulas sudoríparas. No las elimina: interrumpe la orden.
El efecto no es inmediato. Tarda unos días en instalarse.
Dónde rinde mejor
En axilas es donde mejor funciona. La zona es pequeña, accesible y el pinchazo es tolerable sin gran preparación.
En manos funciona, pero las inyecciones duelen bastante más —la palma es una zona muy sensible— y puede haber una debilidad transitoria en la fuerza de agarre, que importa según a qué te dediques.
En cara se usa en casos seleccionados y con cuidado, por la cercanía de la musculatura de la expresión.
La pregunta que importa
No es «cuánto dura», sino «¿lo quiero sostener?». Alguien que se aplica toxina axilar dos veces al año y está conforme no tiene por qué plantearse nada más.
El motivo por el que muchos pacientes pasan al escalón siguiente no es que la toxina falle, sino que no quieren organizar las próximas tres décadas alrededor de un tratamiento de mantenimiento. Ese argumento es legítimo y se conversa en consulta.
¿Tu caso es distinto?
Esta respuesta es general. Lo que corresponde en tu caso se define en consulta, después de revisar tu historia clínica.
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