Depende de qué se entienda por «quitar». Hay mucho que se puede hacer sin operar, y hay algo que el tratamiento conservador no hace.
Lo que el tratamiento conservador sí logra
Las medias de compresión graduada, la elevación de piernas, el ejercicio —caminar activa la bomba muscular de la pantorrilla— y el control del peso mejoran los síntomas: la pesadez, la hinchazón al final del día, los calambres.
También frenan la progresión, que en enfermedad venosa es un objetivo en sí mismo: evitar llegar a los cambios de piel y a la úlcera.
Lo que no logra
No hace desaparecer una vena ya dilatada. Una vena cuyas válvulas fallaron no recupera su función con compresión: la compresión compensa desde fuera lo que la vena ya no hace por dentro.
Por eso la pregunta correcta no es «¿se van a quitar?», sino «¿hace falta quitarlas?».
Cuándo se plantea un procedimiento
Cuando hay reflujo demostrado por eco-Doppler que justifica tratarlo, y cuando los síntomas o el grado clínico lo ameritan. No por el aspecto: dos piernas que se ven igual pueden tener hallazgos distintos.
También cuando la enfermedad ya produjo cambios en la piel, porque ahí el objetivo pasa a ser evitar la úlcera.
Lo que no se trata con láser endovenoso
Las arañitas. Ese procedimiento es para venas de mayor calibre; las telangiectasias tienen otros abordajes. A veces lo más útil frente a unas arañitas persistentes es averiguar si detrás hay reflujo en una vena mayor.
¿Tu caso es distinto?
Esta respuesta es general. Lo que corresponde en tu caso se define en consulta, después de revisar tu historia clínica.
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