Sí, y es una de las opciones más razonables antes de plantear cualquier cirugía, sobre todo en manos y pies.
En qué consiste
Se sumergen las manos o los pies en bandejas con agua por las que pasa una corriente eléctrica de baja intensidad, durante sesiones de varios minutos.
No duele. Se siente un hormigueo, que puede ser molesto si la intensidad se sube rápido y que se regula.
Cómo es el esquema
Sesiones frecuentes al inicio, hasta obtener respuesta, y luego un mantenimiento más espaciado. Los equipos domésticos existen, lo que hace el esquema mucho más viable que ir a un centro cada vez.
Sus dos ventajas
- No tiene efectos sistémicos. No es un medicamento que circule por el cuerpo.
- Es reversible. Se abandona y todo vuelve al estado previo.
Su limitación
La constancia. Requiere sesiones repetidas y mantenimiento indefinido, y ahí es donde la mayoría de tratamientos abandonados se pierden. No falla por ineficaz: falla porque se deja.
Dónde no
En axilas es incómoda y poco práctica: la zona no se sumerge bien. Ahí las opciones son otras.
Precauciones
No es para cualquiera. Se evalúan antes casos como portadores de marcapasos u otros dispositivos implantados, embarazo y lesiones abiertas en la piel de la zona. Es parte de lo que se revisa en la consulta antes de indicarla.
¿Tu caso es distinto?
Esta respuesta es general. Lo que corresponde en tu caso se define en consulta, después de revisar tu historia clínica.
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